domingo, 14 de abril de 2013

De déficit y de eficiencia energética y de emisiones GEI

Déficit energético – mejora de la eficiencia energética – reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero

por Mauricio López Dardaine



E
l título es seguramente un poco largo. Sin embargo los tres elementos que lo componen están interrelacionados. El déficit energético, hoy en mi modesta opinión de no economista el mayor de los problemas que enfrentamos para nuestro desarrollo, puede disminuirse si municipios y empresas se abocan a mejorar su eficiencia energética. Una mayor eficiencia energética, a su vez, se traduce en una menor emisión de gases de efecto invernadero. También en una reducción de las erogaciones presupuestarias municipales y de los costos empresarios.

El paso -en el caso de la iluminación de calles, edificios y fábricas- de las lámparas incandescentes tradicionales a las de bajo consumo y de éstas a las de led, significa una reducción en el consumo de energía, considerable reducción de los costos de electricidad y una nada desdeñable disminución del calor emitido y de las emisiones de gases de efecto invernadero, generados éstos durante la producción de energía en base, esencialmente, a combustibles fósiles. No sin las necesarias inversiones por cierto, pero con períodos de repago que permiten avanzar por etapas, donde el ahorro de costos habilita a pasar en un corto tiempo a la etapa siguiente. Hay municipios del Conurbano Bonaerense que ya han transformado todos sus semáforos mediante tecnología led. Cualquier automovilista atento puede cerciorarse de ello. ¿Por qué no nosotros?

En base a nuestras notas sobre el meduloso Inventario de GEI de la Argentina realizado por la Fundación Bariloche, quisiera traerles aquí unas cifras para dar marco de referencia y empezar a saber de qué estamos hablando realmente.

Señala el trabajo[1] que el total de emisiones GEI en 2005 fue de 298.953 Gg[2] de CO2 equivalente.

La proyección[3] de emisiones para 2030 (con un escenario sin mitigación): 615.655 Gg de CO2 equivalente.

En 2005 el 49,77 % de las emisiones de la Argentina eran causadas por el SECTOR ENERGÍA.

Para 2010…….50,52 %

Para 2030…….53,79 %

Interesante resulta señalar que el otro rubro de peso, la AGRICULTURA (& ganadería) es responsable de la siguiente proporción de emisiones:

2005………….42,25 %

Para 2010…….37,19 %

Para 2030…….24,93 %

Es decir que crece la participación proyectada del SECTOR ENERGÍA mientras disminuye fuertemente el del rubro Agricultura (& ganadería). Todo indicaría que concentrando nuestros esfuerzos en el sector energía, los aportes a la reducción de emisiones, mediante mejora en la eficiencia energética, pueden resultar muy significativos para la Argentina, ambiental, social y económicamente.

Veamos, para concluir con este aporte, cómo se componía en 2005 la matriz de emisiones de GEI correspondiente al SECTOR ENERGÍA.

SECTOR ENERGÍA - 2005[4]
Emisiones de GEI en %
CO2 equivalente

Industria energética
13,59 %
Industria manufacturera & construcción
6,80 %
Transporte
13,21 %
Otros sectores
12,11 %
Emisiones fugitivas
4,06
TOTAL SECTOR ENERGÍA
49,77 %


El sector PROCESOS INDUSTRIALES generaba por su parte el 5,52 % de las emisiones.

Al considerar en su conjunto las emisiones del sector Procesos Industriales y Construcción debemos sumar tres elementos:

A) Procesos industriales
5,52 %
B) Energía de la industria manufacturera y de la construcción
6,80 %
C) Parte del 13,21 % del transporte correspondiente a procesos industriales y construcción[5]

?



Para el año 2005 deberíamos estar hablando de un valor difícilmente inferior a 15 % ó 16 % de las emisiones nacionales. Lo que constituye una base amplia para abocarse primero a medir en detalle el propio inventario de emisiones[6], tomar las decisiones de mitigar donde más pueda lograrse en una primera etapa, mediante una mayor eficiencia energética y reducir así las emisiones propias a la vez que se reducen costos de procesamiento y logística.

NOTA: Según el trabajo de referencia, del año 2008, Argentina: Diagnóstico, Prospectivas y lineamientos para definir Estrategias posibles ante el Cambio Climático, he aquí la descripción somera de los sub-sectores que comprende el SECTOR ENERGÍA.

“La apertura de las emisiones GEI provenientes del sector energía utilizada para el presente estudio, es coincidente con la apertura propuesta en las guías del IPCC [International Panel on Climate Change/Panel Internacional sobre Cambio Climático], siendo ésta la siguiente:

1. Industria Energética comprende las emisiones GEI provenientes de la quema de combustibles en la generación de electricidad en el ámbito de centrales eléctricas de Servicio Público  y Auto-productores  de energía eléctrica, así como las emisiones del Consumo Propio del sector energía.


2. Industria Manufacturera y construcciones comprende las emisiones GEI provenientes de la quema de combustibles en la industria y la construcción, así como las emisiones provenientes de la quema de combustibles en la auto-producción de electricidad que utilizan dichos sub-sectores.

3. Transporte comprende las emisiones GEI provenientes de la quema de combustibles en el Transporte, considerando los diferentes medios de locomoción.

4. Otros Sectores comprende las emisiones GEI provenientes de la quema de combustibles en los sectores: residencial, comercial y público y el sector
agropecuario.

5. Emisiones Fugitivas comprende las emisiones GEI provenientes de la producción de hidrocarburos y carbón mineral, su transporte, distribución, procesamiento y almacenamiento.”



[1] Página 163, Diagnóstico, Prospectivas y lineamientos para definir Estrategias posibles ante el Cambio Climático, año 2008
[2] Gg = Giga gramos, unidad habitual para expresar  estas emisiones, equivalente a 1000 toneladas métricas
[3] Página 162, fuente citada
[4] Siempre según la fuente citada
[5] No contamos en el momento de escribir este comentario con acceso a los datos necesarios para ahondar en los componentes específicos del rubro Transporte.
[6] Ver en este mismo blog El Protocolo de GEI – versión en español

jueves, 11 de abril de 2013

Venezuela adopta nomenclatura arancelaria Mercosur

Venezuela adopta la Nomenclatura Arancelaria Común de los Estados partes del Mercosur – NCM

Por Mauricio López Dardaine

Por su importancia hoy haremos la excepción de incluir un segundo comentario en nuestro blog.

Agradecemos a la Cámara de Exportadores de la República Argentina por traernos esta noticia.

Hemos señalado en anteriores comentarios que esta segunda oportunidad brindada a Venezuela -junto con la discutible suspensión del Paraguay- mereció una respuesta muy diferente a la de 2006. Venezuela se puso enseguida a dar los pasos necesarios para ir perfeccionando su adhesión política y convertirla en económico-comercial. Con este decreto publicado el 25 de marzo y la adopción de la Nomenclatura Común del Mercosur, incorporando el cronograma establecido por el Consejo del Mercado Común, Decisión 31/12, artículo 2º, Venezuela da un paso importante para avanzar en la integración operativa. Es posible que esta premura no usual en el campo de la integración se deba a la proximidad de las elecciones en el Paraguay. No se sabe por el momento cuál puede ser la posición del Paraguay luego de las elecciones y de su consiguiente  retorno al Bloque (?).

Desde el punto de vista formal es nuestro deber aclarar que la Decisión 31/12 del Consejo del Mercosur establece que hay cuatro etapas en las cuales Venezuela va a ir adoptando la NCM,  la primera de las cuales tiene como fecha el 5 de abril de 2013, y ello es una razón administrativa importante para la publicación de este decreto mediante una gaceta extraordinaria. No obstante, el Mercosur en su conjunto ha pecado no pocas veces prorrogando los plazos autoimpuestos, inclusive ello ocurrió durante el primer intento de perfeccionar la incorporación de Venezuela entre 2006 y 2007. Las siguientres tres etapas para la incorporación de la NCM por Venezuela son los días 5 de abril de 2014, 2015 y 2016, respectivamente, tal cual consta en el artículo 3º de la norma que comentamos. No se trata de una cuestión menor para los operadores aduaneros venezolanos, y ello se evidencia en el cuidado que se observa en el decreto para explicar cómo se compone la nomenclatura arancelaria del Mercosur y qué significan en cada caso los grupos de dígitos que designan partidas, subpartidas, etc.

Una tarea bien hecha. Debe tenerse en cuenta que Venezuela fue durante mucho tiempo un importante País Miembro del Pacto Andino, luego Comunidad Andina de Naciones o CAN. La CAN tiene un esquema arancelario muy diferente al del Arancel Externo Común del Mercosur y ello señala el porqué este decreto requiere ser tan meduloso en sus descripciones de la nomenclatura Mercosur. Cuando los cuatro socios originales (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) decidieron conformar el Mercosur, a principios de 1991, sus aranceles nacionales eran mucho más parecidos entre sí, y por lo tanto la convergencia pudo hacerse de manera no traumática, lo que requirió no obstante una muy fuerte decisión y seguimiento político. Este paso dado por Venezuela evidencia igualmente una voluntad de integración que va más allá de las declarciones. Y sin duda el objetivo estratégico original del Brasil, apuntaba más allá de quienes hoy gobiernen los países del bloque. Mañana habrá elecciones en Venezuela y en una semana elecciones en el Paraguay. El contar con un Arancel Externo Común a los cinco Países Miembros a partir de abril de 2016 no es entonces, como decía un poco más arriba, una cuestión menor.



Decreto 9430, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela (Gaceta Extraordinaria Nº 6097 del 25/03/13), mediante el cual Venezuela adopta la Nomenclatura Arancelaria Común de los Estados partes del Mercosur – NCM -, basada en el Sistema armonizado de Designación y Codificación de Mercancías (SA) del Consejo de Cooperación Aduanera (C.C.A.) – Organizacion Mundial de Aduanas (OMA).






El Protocolo GEI - Versión en español

El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero
En versión española
Por Mauricio López Dardaine





Mientras el Cambio Climático insiste en mostrarnos su rostro más agresivo, con inundaciones en Santa Fe que se suman a las trágicas vividas hace muy pocos días en La Plata y Buenos Aires, parece muy importante que el sector empresario comience rápidamente a analizar la manera de hacer su insoslayable aporte de mitigación, encarándolo de la manera más eficiente. Y para comenzar por el principio nos pareció que nada mejor que traerles el prefacio y los objetivos de la excelente versión española de este valioso marco de trabajo que es el Protocolo de GEI. Espero que puedan ustedes coincidir conmigo. 

La casi totalidad de la comunidad científica y un número creciente de grupos sociales, empresariales y políticos de los más diversos países están convencidos de que el cambio climático originado por las actividades humanas constituye uno de los mayores desafíos ambientales que se pudiera interponer en el camino hacia el desarrollo sustentable durante el presente siglo.

E
l problema radica en las múltiples y cada vez más evidentes transformaciones en el sistema climático, determinadas por el progresivo aumento en las concentraciones de gases efecto invernadero en la atmósfera. Este aumento en las concentraciones está provocado por emisiones antropogénicas [resultado de actividades humanas] a la atmósfera de estos mismos gases efecto invernadero, consecuencia de la quema de combustibles fósiles, la deforestación y los cambios en el uso de suelo, así como diversos procesos industriales.

E
l cambio climático, por la importancia de las actividades que lo originan y por sus alcances y consecuencias, no sólo constituye un problema ambiental sino, también y sobre todo, un problema de desarrollo, con profundos impactos potenciales en la sociedad, la economía y los ecosistemas.

M
itigar el cambio climático implica limitar y reducir las emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera, a niveles muy inferiores a los que prevalecen en la actualidad. Esta es una tarea que reclama la participación de todos sobre una base de cooperación y entendimiento de alcance mundial. Para la sociedad, la mitigación del cambio climático representa un desafío y una oportunidad para introducir patrones más racionales y sustentables de producción y de consumo, cuyos beneficios se extiendan más allá de sus componentes climáticos.

M
ediante la medición, el control y la eventual reducción de sus emisiones, los agentes económicos pueden mejorar las condiciones ambientales locales y su competitividad a escala nacional y global, a la vez que contribuyen a la resolución de un grave problema global.

E
n efecto, reducir emisiones de gases efecto invernadero también lleva aparejados beneficios en cuanto a limitación de emisiones tóxicas, mejoras a la salud, ahorros económicos por eficiencia energética o introducción de nuevos procesos, promoción de fuentes renovables de energía, identificación de oportunidades para participar en mercados de carbono, y en general el mejoramiento de la posición estratégica para el desarrollo sustentable de la propia empresa y del país.
A esta tarea convoca la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales…”

En nuestro comentario anterior hablamos del encuadre del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero como marco para que cada sector industrial, grupo empresario o empresa diseñe su propio sistema de medición de emisiones.

Aquí arriba hemos reproducido textualmente el prefacio de la edición española de GHG Protocol, realizado en México con la participación del gobierno y los empresarios mexicanos junto las dos entidades madres de dicho protocolo. El Protocolo “es una alianza multipartita de empresas, organizaciones no gubernamentales (ONGs), gobiernos y otras entidades, convocada por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), ONG radicada en Estados Unidos, y el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable (WBCSD), coalición integrada por 170 empresas internacionales, con sede en Ginebra, Suiza. La Iniciativa fue lanzada en 1998 con la misión de desarrollar estándares
de contabilidad y reporte para empresas aceptados internacionalmente y promover su amplia adopción.” Así que cuando al pie de lo reproducido se menciona a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se trata de la de México.

Cubre la contabilidad y la información sobre los seis GEI previstos en el Protocolo de Kioto: bióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidroflourocarbonos (HFCs), perflourocarbonos (PFCs) y hexafluoruro de azufre (SF6).

El estándar y las guías fueron diseñados a partir de los siguientes objetivos:

• Ayudar a las empresas a preparar un inventario de GEI representativo de sus emisiones reales, mediante la utilización de enfoques y principios estandarizados
• Simplificar y reducir los costos de compilar y desarrollar un inventario de GEI
• Ofrecer a las empresas información que pueda ser utilizada para plantear una estrategia efectiva de gestión y reducción de emisiones de GEI.
• Ofrecer información que facilite la participación de las empresas en programas obligatorios y voluntarios de GEI .
• Incrementar la consistencia y transparencia de los sistemas de contabilidad y reporte de GEI entre distintas empresas y programas.


martes, 9 de abril de 2013

Cambio Climático - Llegó la hora de poner manos a la obra

Cambio Climático - Llegó la hora de poner manos a la obra

Por Mauricio López Dardaine

L
a evidencia que ha sacudido nuestras ciudades de La Plata y Buenos Aires nos eximen ya de discutir si el Cambio Climático y el Calentamiento Global están realmente aquí para quedarse. Podremos quizás insistir aún en discutir académicamente si los habitantes de esta Tierra tenemos tal o cual grado de responsabilidad por lo que ocurre, y si desde la Era Industrial hemos sumado X o Y millones de toneladas de gases de efecto invernadero a las emisiones naturales del planeta. Lo que parece hoy muy difícil de discutir es si estamos obligados o no a mitigar y a adecuarnos, porque el fenómeno está en evidente crecimiento.

Mitigar, como la mayoría de ustedes sabe, es reducir al mínimo nuestras propias emisiones de gases de efecto invernadero. Esta es una misión que nos cabe en gran medida como empresarios, y también como ciudadanos. Adecuar es adaptar las estructuras a lo que ya es y a lo que vendrá. Aquí hay una misión que compete principal -pero no únicamente- a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, con las cuales como empresarios necesitamos colaborar y coordinar acciones.

Lo que resulta claro es que para nosotros argentinos ha llegado, tardíamente a causa de nuestra falta de decisión anterior, la hora de poner manos a la obra.

Para el mundo empresario, que es el que tiene mayores recursos para llevar adelante la reducción de emisiones, tanto en lo tocante a la industria, a la construcción, al transporte y a las tareas que se realizan en los campos y en los bosques, se trata primero de saber dónde cada sector, cada empresa, está parado.

Y aquí se requiere establecer un balance de nuestras emisiones de anhídrido carbónico, metano, vapor de agua, óxidos del nitrógeno y algunos otros gases que contribuyen al Calentamiento Global.

El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GEI), ese modelo integral y mundialmente aceptado en grado creciente, nos da un marco adecuado que permitirá establecer nuestro propio esquema de medición. La norma ISO 14.064 - 1 está muy ligada a dicho Protocolo, y así ambas herramientas permiten avanzar de manera que aquellas mediciones que efectuemos resulten compatibles con las mediciones que realizan los mismos sectores industriales en otras latitudes. En dicho Protocolo se habla de tres tipos de "Alcance" que una empresa o sector puede darle al balance que decida llevar adelante.



Alcance 1: Emisiones directas de GEI
n     Las emisiones directas de GEI son generadas por fuentes que pertenecen o son controladas por la Empresa Informante, por ejemplo, emisiones originadas por combustión en calderas, hornos, vehículos, etc. propiedad de la empresa; emisiones de la elaboración de productos químicos en equipos de proceso propiedad o controlados por la empresa. Las emisiones directas de CO2[1] de la combustión de biomasa no deben ser incluidas en el alcance 1 sino informadas por separado.
n     De la misma manera, emisiones de GEI no cubiertas por el Protocolo de Kioto, tales como CFCs, NOx[2], etc. no deben ser incluidas en el alcance 1 sino informadas separadamente
n     Observamos aquí que la clave está en “la propiedad o el control de las fuentes por la Empresa”

Alcance 2: Emisiones indirectas de GEI debidas a la electricidad

n     El alcance 2 toma en consideración las emisiones debidas al consumo de electricidad adquirida.
n     La electricidad adquirida se define como la electricidad que la empresa compra o que de alguna manera entra dentro de las fronteras organizacionales de la empresa. Físicamente, las emisiones bajo el alcance 2 se originan en la planta donde dicha electricidad es generada.

Alcance 3: Otras emisiones indirectas de GEI

n     El Alcance 3 es una categoría opcional de informar que permite el tratamiento de otras emisiones
n     Las emisiones bajo el alcance 3 son una consecuencia de las actividades de la empresa, pero son generadas por fuentes que no son ni propiedad de la empresa ni controladas por ella
n     Algunos ejemplos de actividad tipo alcance 3 son la extracción y manufactura de materiales adquiridos por la empresa informante; transporte de combustibles adquiridos;
y el uso de productos y servicios vendidos [por la empresa informante]

Para poder abocarnos a reducir nuestras emisiones debemos decidir primero qué Alcance darle a nuestro inventario, de acuerdo con el modelo aquí expuesto.

Es muy importante también tener en cuenta que en la empresa, eficiencia energética, des-carbonización y reducción de emisiones de GEI serán procesos vinculados entre sí.

Debido a estos procesos vinculados entre sí se produce en la práctica una reducción de costos que permite disminuir considerablemente el período de pago de las mejoras a encarar.

Después de lo que estamos viviendo, los ciudadanos se tornarán más exigentes con relación a las emisiones empresarias. Medir y reducir emisiones para las empresas se tornará un must.  




[1] CO2, dióxido de carbono o anhídrido carbónico
[2] CFCs, gases cloro-flúor-carbonados y NOx, diversos óxidos de nitrógeno

jueves, 4 de abril de 2013

Cambio Climático - un paralelo inquietante

Cambio Climático – Un paralelo inquietante

Por Mauricio López Dardaine

P
rofundamente conmovidos como estamos por la catástrofe ambiental sufrida por nuestras ciudades de La Plata y Buenos Aires, no es fácil abordar una cuestión que ha sido desde su inicio el Leirmotif de nuestro blog: el Cambio Climático y la responsabilidad que nos cabe como ciudadanos, como gobernantes y como empresarios. Pero el dolor que sentimos ante esta doble tragedia no puede ni debe silenciar nuestra obligación de seguir intentando penetrar la conciencia de quienes aún insisten en permanecer en el bando de los clima-escépticos. Algunos de ellos son muy apreciados amigos y colegas, lectores de estas líneas.

En los días de Semana Santa que precedieron esta catástrofe ambiental, estuve leyendo por Internet un libro escrito en 1999 por Joseph Romm: Cool Companies. Donde “cool” significa para el autor aquellas empresas grandes, medianas y pequeñas que ya hacia 1999, en los Estados Unidos y en el mundo, estaban trabajando rentablemente para reducir sustancialmente sus emisiones de gases de efecto invernadero, con una clara conciencia -ya entonces- respecto de nuestra responsabilidad como habitantes del Planeta Tierra respecto del Calentamiento Global. Y ya entonces estas empresas -especialmente a través de la eficiencia energética y la des-carbonización de sus procesos- lograban reducir  sus emisiones de CO2 entre el 25 y el 50 por ciento.

Debo decir que lo que más fuertemente me impactó de lo leído fue el comentario de uno de los responsables del planeamiento estratégico de Royal Dutch Shell, Pierre Wack, a quien el autor cita en varias oportunidades al analizar en detalle el caso de la Shell de los años noventa.

Decía Pierre Wack: “La parte difícil es lograr que los directivos re-piensen sus modelos mentales [respecto de la necesidad y ventajas de reducir las emisiones de CO2]”. Y continuaba diciendo que no era suficiente poner sobre la mesa nueva información, porque “la nueva información [sobre Cambio Climático y las emisiones causadas por el hombre y sus empresas] que está fuera del espacio de las expectativas gerenciales, puede no penetrar hasta el núcleo de la mente donde estos directivos elaboran sus decisiones.”

Y allí trae Pierre Wack el inquietante paralelo con lo acontecido en 1941 respecto del ataque japonés a Pearl Harbor, inquietante paralelo que usé como título. En los días previos al ataque había información masiva de inteligencia respecto de las intenciones del Japón en el Pacífico. Pero los altos mandos, tanto en Washington como en Peral Harbor, a pesar de las múltiples señales de alerta previa estaban procesando esas señales con un esquema mental obsoleto, el de una nación donde campeaba el aislacionismo, una nación que no quería saber nada de tener que enfrentarse a una guerra.

En nuestro sufrido país hemos ignorado de manera colectiva demasiado tiempo la información sobre el Cambio Climático. No hay duda que ciudades del tamaño de Buenos Aires están totalmente desprotegidas ante las consecuencias del Calentamiento Global. Es un drama para las mega-ciudades, no sólo para Buenos Aires. Me ha tocado por mi trabajo viajar muchas veces a San Pablo. He vivido en varias oportunidades la durísima experiencia de tener que atravesar San Pablo en taxi por calles donde los autos flotaban, y el hecho de haber sobrevivido a dichas experiencias se debe sólo a la pericia de los motoristas (taxistas) al volante de los taxis que tuve la suerte de tomar en dichas ocasiones. La masa de cemento que impide el escurrimiento de las aguas ante lluvias cada vez más intensas y concentradas en el tiempo, me decían mis amigos paulistanos, es una de las razones para que esas escenas de autos apilados en la vereda donde unas horas antes yo mismo había estado tomando un cafezinho, se repitan cada vez con mayor frecuencia. Los arquitectos urbanistas vienen señalando esta insensata manera de “urbanizar” desde hace ya bastante tiempo.

Hasta hace unos años, frente al Calentamiento Global, las ciudades podían haber pensado solamente en Mitigar, es decir en reducir fuertemente las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano que fueron creando las condiciones ambientales que hoy se han tornado inmanejables. Por ejemplo, las emisiones generadas por el uso altamente ineficiente de la energía para alumbrar, calefacionar y movernos en distintos medios de transporte por nuestras urbes.

Hoy, al no haber logrado a tiempo un acuerdo mundial sobre el Cambio Climático, Mitigar no alcanza, como lo estamos comprobando con una dureza inusitada. Se trata pues de Mitigar y a la vez de Adecuar.

Adecuar significa hacer las obras necesarias para que nuestras urbanizaciones no sufran un colapso cada vez que llueva más de 100 milímetros en un corto lapso. Educar a nuestros funcionarios, ciudadanos y recolectores urbanos para que no haya en calles y aceras residuos que tapen las alcantarillas cuando llueva (sin duda difícil cambiar nuestros moldes mentales de porteños, pero menos oneroso que entubar arroyos), educarnos nosotros todos para que las alertas meteorológicas desencadenen respuestas preventivas que eviten más muertes.

Hoy, ciudadanos, funcionarios de gobierno, empresarios, seguimos procesando la información que existe (que es abundante y muy sólida) con un esquema mental obsoleto. Antes de tirar un solo papel en la vereda o en la calle que luego pueda obstruir una alcantarilla… por favor, re-pensemos nuestra actitud. Exijamos sí como ciudadanos a nuestros gobernantes, pero empezando por actuar como ciudadanos.

El mundo de antes del Calentamiento Global es historia. Es imposible a partir de ayer mirar para otro lado. El mundo de los clima-escépticos es cosa del pasado. ¡Tomemos clara conciencia ciudadanos del frágil Planeta Tierra!